jueves, 27 de mayo de 2010

La base de toda organización

Cada quien tiene su definición de lealtad; tal vez sea una ideología o sentimiento, sin embargo para mí es honestidad, valor que no muchos tienen por miedo al enfrentamiento o pérdida de algo, como lo dice el título, es la base de toda organización: familia, noviazgo, matrimonio, trabajo, etc.
Los animales son leales, lo cual me hace hincarme hacia ellos pues saben lo que quieren, cómo lo quieren y con quién lo quieren; aman a su dueño y lo defienden sin condiciones; siempre quise tener una pareja así, que fuese como un animal que me defendiera y supiera que yo era su dueña (no de forma literal, pues nadie es dueño de nadie) sino en el estilo de proteger, querer, apapachar y amar.
Es algo que no había encontrado y soñaba con hacerlo, pues para mí, era importante esa parte. Hoy te doy gracias por compartir tu sueño conmigo, pues es difícil encontrar a alguien que lo demuestre y, a pesar de ser hermético y un tanto callado, sé que confías en mi, que eres leal y que hablas con la verdad, pues sabes lo que quieres, cómo lo quieres y en qué momento lo quieres (no por algo te casaste conmigo, verdad? Jajaja).
Las cosas llegan por algo y en el momento menos indicado; llegan para hacer un giro de 360 grados en nuestra vida… llegan así! Y sino estamos listos se van… Gracias amor por emprender esta aventura conmigo, por soñar despiertos y hacer un complemento, tú piensas con la cabeza y yo en ocasiones con el corazón. Gracias por estar ahí cuando mi mundo se cae, cuando me dices “ya te ganó el sentimiento, verdad?”, cuando corro y me aviento a la cama haciéndome la enojada para que llegues y comencemos a pelear, luego corretearnos y después gritar y morirnos de la risa para terminar con un beso y acostados en un sillón, platicandoy preguntándote cuál ha sido tu peor travesura, tu mayor reto, tu recuerdo más triste, etc., y seguir preguntando y preguntando hasta que me digas “ya!!” siempre me preguntas, jajaja como lo recuerdo, pero sabes, es porque cada día te aprendo más, porque son experiencias que me gusta escuchar, porque te amo, y porque sin duda siempre habrá más historias que contar.

Después del inicio...

Dicen que los nuevos comienzos vienen cargados de energía, buena vibra y mucho amor!! (eso espero) jeje.
Mi historia es un poco truculenta… como todo: malos momentos, malos tratos, enemistades, en ocasiones malas compañías, amores y desamores; en fin, me he caído, fracturado y raspado, sacudiéndome inmediatamente para volver a empezar.
Comenzaré con los bellos recuerdos, uno de ellos a mis 16. Fue tanto el sentimiento y emoción que recibí al ver mi fiesta sorpresa que, hasta la fecha, me es imposible de olvidar.
Saliendo de la prepa, supuestamente rumbo a la fiesta de todos los viernes, nos fuimos a las ya tan famosas trajineras de Xochimilco; exactamente éramos 5: Karina, Elizabeth, Janeth, Cintia y su servidora; sin embargo antes por qué no, abría que pasar por unas chelas, un pomito y algo con que taparnos a la casa de una de ellas.
Todas lo supieron disimular muy bien, al llegar, un corazón con el número “16” se encontraba en la parte superior del zaguán, inmediatamente y, a como soy de bromista, repiqué por no habernos invitado.
Al entrar y ver mesas adornadas, un vestido, zapatos, pinturas, pastel, y hasta sonido me estremeció, más aún cuando vi salir a mi mamá y que todas gritaran “Sorpresa”; ¡¡¡era mi fiesta!!!, con mis amigos, con un vestido en tono pastel, zapatos, comida, música y posteriormente hasta chambelanes.
Sin duda fue una de las sorpresas más grandes que me han dado en la vida, la cual seguro nunca olvidaré, pues significó mucho en mi vida. Rápidamente me peinaron, me pintaron y me hicieron ponerme el vestido (el cual compró mi mamá gracias a que sabía mis medidas) todo quedó ala perfección, cuando escuché: hay que apurarnos, pues la misa inicia en 40 minutos”, mi voz interior dijo: “quéeee???, no puede ser, hasta misa??? Un ataque de risa me invadió, mientras los nervios se apoderaban de mi por no saber lo que seguiría.
Acto seguido yo ya estaba en la entrada de la iglesia, con el padre, mis tíos, mi abuelita, mis amigos y hasta mis vecinos. Al terminar, las fotos, los regalos y por supuesto la fiesta.
Al llegar, amigos de los amigos, comida y más comida, baile, música y mucha diversión.
Sé que tal vez nunca lo leerán, sin embargo estoy más que agradecida por haberse preocupado por mi sentir, pues un año antes (a mis 15) siempre soñé con tener una fiesta, pero que por peleas, divorcio, falta de interés, malas caras y no contar con una familia unida no se pudo. Mis amigas lo hicieron y supieron lo que me haría feliz, para mí eso es la amistad, no fiestas, ni cenas, sino preocupación sincera, no sólo el hecho de decirlo o escribirlo por mail, hi5 o facebook, sino la acción que, hasta la fecha siguen teniendo, pues algunas de ellas ya están casadas y hasta divorciadas, sin embargo y, aunque no nos veamos, siempre están ahí.