Dicen que los nuevos comienzos vienen cargados de energía, buena vibra y mucho amor!! (eso espero) jeje.
Mi historia es un poco truculenta… como todo: malos momentos, malos tratos, enemistades, en ocasiones malas compañías, amores y desamores; en fin, me he caído, fracturado y raspado, sacudiéndome inmediatamente para volver a empezar.
Comenzaré con los bellos recuerdos, uno de ellos a mis 16. Fue tanto el sentimiento y emoción que recibí al ver mi fiesta sorpresa que, hasta la fecha, me es imposible de olvidar.
Saliendo de la prepa, supuestamente rumbo a la fiesta de todos los viernes, nos fuimos a las ya tan famosas trajineras de Xochimilco; exactamente éramos 5: Karina, Elizabeth, Janeth, Cintia y su servidora; sin embargo antes por qué no, abría que pasar por unas chelas, un pomito y algo con que taparnos a la casa de una de ellas.
Todas lo supieron disimular muy bien, al llegar, un corazón con el número “16” se encontraba en la parte superior del zaguán, inmediatamente y, a como soy de bromista, repiqué por no habernos invitado.
Al entrar y ver mesas adornadas, un vestido, zapatos, pinturas, pastel, y hasta sonido me estremeció, más aún cuando vi salir a mi mamá y que todas gritaran “Sorpresa”; ¡¡¡era mi fiesta!!!, con mis amigos, con un vestido en tono pastel, zapatos, comida, música y posteriormente hasta chambelanes.
Sin duda fue una de las sorpresas más grandes que me han dado en la vida, la cual seguro nunca olvidaré, pues significó mucho en mi vida. Rápidamente me peinaron, me pintaron y me hicieron ponerme el vestido (el cual compró mi mamá gracias a que sabía mis medidas) todo quedó ala perfección, cuando escuché: hay que apurarnos, pues la misa inicia en 40 minutos”, mi voz interior dijo: “quéeee???, no puede ser, hasta misa??? Un ataque de risa me invadió, mientras los nervios se apoderaban de mi por no saber lo que seguiría.
Acto seguido yo ya estaba en la entrada de la iglesia, con el padre, mis tíos, mi abuelita, mis amigos y hasta mis vecinos. Al terminar, las fotos, los regalos y por supuesto la fiesta.
Al llegar, amigos de los amigos, comida y más comida, baile, música y mucha diversión.
Sé que tal vez nunca lo leerán, sin embargo estoy más que agradecida por haberse preocupado por mi sentir, pues un año antes (a mis 15) siempre soñé con tener una fiesta, pero que por peleas, divorcio, falta de interés, malas caras y no contar con una familia unida no se pudo. Mis amigas lo hicieron y supieron lo que me haría feliz, para mí eso es la amistad, no fiestas, ni cenas, sino preocupación sincera, no sólo el hecho de decirlo o escribirlo por mail, hi5 o facebook, sino la acción que, hasta la fecha siguen teniendo, pues algunas de ellas ya están casadas y hasta divorciadas, sin embargo y, aunque no nos veamos, siempre están ahí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario